Existen muchos factores que afectan el desempeño de los trabajadores de todas las áreas y a menudo es difícil determinar por qué uno de ellos no está realizando un trabajo de calidad. Sin embargo, uno de los problemas más frecuentes es la falta de capacitación. No importa qué clase de trabajo o profesión tenga una persona, lo más seguro es que deba dedicar algo de tiempo y esfuerzo a la tarea de mantenerse al día, de lo contrario comenzará a perder posibilidades de ascender en una empresa, o lo que es peor, podría perder su trabajo debido a que otras personas se pueden encontrar más capacitadas para realizar su trabajo.
Hay muchas formas de recibir capacitación, como cursos o talleres, y en un sinnúmero de áreas de especialización. Pero ¿para qué sirve hacer un curso? La respuesta es simple: mediante la capacitación, se busca mejorar conocimientos, habilidades, actitudes y conductas e las personas en sus puestos de trabajo para así maximizar su eficiencia y lograr que se sientan más cómodos con sus tareas. Si una persona considera que una actividad es complicada, tenderá a posponerla o a realizarla de manera incompleta o insatisfactoria.
- Habilidad: es la facilidad para realizar una tarea con cierta eficiencia, empleando el mínimo posible de recursos y de tiempo.
- Actitudes: son los marcos de referencia, generalmente emocionales, a través de los cuales juzgamos la realidad, y condicionamos nuestra conducta, predisposiciones para actuar, criterios de juicio.
- Conducta: es la manera de actuar y de relacionarse con las demás personas; aquí no se buscan las causas de las conductas, solo modificar dichas conductas ante situaciones concretas.